En este mes de marzo, mes centrado en el Seminario, el sábado día 14 de marzo a las 11:00 horas en la iglesia del Seminario Mayor viviremos la ordenación de tres nuevos diáconos.

 

Diego Javiel Guevara Ramos: «Tengo 28 años y soy natural de El Salvador. Para mí recibir la Ordenación diaconal es la confirmación de que el Señor me ha elegido para  servir a su Iglesia, elección que vivo con mucha alegría. El servicio del altar, la proclamación del Evangelio y entregarme a los diferentes servicios de la caridad, son algunas de la misiones que me encomendará la Iglesia a través del Orden del Diaconado. Respondo a esta llamada con seguridad y alegría, sabiendo que es Dios quien conduce todo. Pido al Señor que me dé fortaleza y humildad para esta nueva misión que pone delante de mí».

 

César Omar Montoya: «Tengo 27 años y soy natural de Venezuela. Este es mi noveno curso en el Seminario Redemptoris Mater de Ourense. Mirar hacia atrás a mis 27 años es reconocer que la llamada de Dios no es un evento aislado, sino una serie de encuentros con Jesucristo. Mi experiencia de fe ha sido profundamente comunitaria. La formación no tendría sentido si se quedara entre cuatro paredes. En mi etapa de misión, he aprendido a encontrar a Cristo que actúa en la historia de cada uno. A las puertas del Diaconado, puedo decir que no lo vivo como un ascenso, sino como una «bajada» voluntaria hacia los pies de mis hermanos, a imagen de Cristo servidor. Después de estos años de formación entiendo que el Servicio no es una tarea que se cumple en un horario, sino una disposición del alma. Es la respuesta lógica a un Dios que es Todo Amor. Puedo decir hoy, que el Seminario no me ha hecho perfecto, pero me ha hecho disponible para la misión que me confiará la Iglesia».

 

José Romaní Mosquera: «Teño 33 anos e son galego. ¡Oh Deus da miña ledicia! (Sal 43, 4). É o sentimento que teño no meu corazón, ante a miña vindeira Ordenación diaconal. Rogo ao Señor que me dea humildade, sinxeleza, fidelidade un gran afán de servizo (diakonía). Que sempre recorde aquelas verbas de Santa Tareixa de Calcuta: «Quien no vive para servir, no sirve para vivir»».