El miércoles 9 de abril se celebraba en la Iglesia de Santa Eufemia, el pregón de Semana Santa a cargo de D. Óscar Martínez Caamaño, Delegado Episcopal para el Jubileo 2025, de cuya intervención recogemos un breve fragmento: «Vengo con gozo ligero desde tierras de Monterrei a recordaros que «Lázaro, Ramos, en Pascuas estamos». Si en el fin de semana pasado la villa del Támega celebraba su Lázaro venido a menos, es porque el próximo domingo la primera luna llena de primavera, si el tiempo lo permite (¡Rezamos!). iluminará nuestra noche recordándonos que la Pascua, y con ella la Semana Santa está aquí.

 

Ese es el motivo por al que a este servidor le han dejado esta tarde este atril, para que traiga a vuestros corazones la alegría de un mensaje que por ser casi dos mil años repetido, no ha perdido su novedad y su fuerza: Cristo el Señor, el que por nosotros colgó del madero, ¡ha Resucitado!

 

Es la eterna novedad de un Dios que vive y te quiere vivo. Que sabe de tus temores, luchas, sufrimientos, dificultades, dudas… pon lo que quieras, nada de ti le es ajeno. Todos los lleva tatuados en sus llagas santas y gloriosas, esas llagas que con tanta plasticidad muestra este Cristo de la esperanza que desde este retablo nos observa. Esas llagas que descubres en el sancta sanctorum de nuestra catedral Basílica en ese Bendito Cristo de Ourense, al que los ourensanos rezamos:  ¡Ampáranos en la vida y en la muerte!. Ese Cristo Crucificado-Resucitado que con sus brazos abiertos nos espera hasta que lleguemos a Él y nos fundamos en tierno abrazo… Sabemos Señor que sabes de nuestras alegrías y dificultades, sabemos porque así nos lo muestras, hasta donde nos amas, sabemos…  Sabemos porque así nos le enseña Francisco que Tú eres nuestra esperanza, y la esperanza no defrauda. (…)

 

Hermanos cristianos, abramos nuestros corazones a la luz del Espíritu, dispongámonos con verdadero gozo a celebrar los misterios de la Semana Santa. Dejemos que nuestras imágenes, nuestras celebraciones inunden nuestro corazón del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús que con su pasión y muerte nos ha rescatado. Elevemos de nuevo al Hijo de Dios, mostremos su historia de amor a nuestros contemporáneos, demos testimonio de la belleza de creer. Plantemos de nuevo la cruz de Cristo en medio de nuestras calles y plazas, expresemos con nuestras acciones y palabras de estos días que «tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo, para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna». Manifestemos que el Crucificado-Resucitado es nuestra esperanza. Una esperanza que no defrauda


Al finalizar el Pregón asistíamos al concierto de Música Sacra, a cargo de la Capela Madrigalista.