En el momento de desplazarse de Madrid a Barcelona para continuar acompañando al Papa León XIV en su viaje apostólico a nuestro país, el Obispo de Ourense, Monseñor Lemos Montanet, se detenía a trasladar a los medios una valoración en la que nos habla de los días excepcionales vividos hasta el momento: desde su vivencia personal, la Eucaristía compartida con los más de 150 peregrinos ourensanos en el colegio de Samuel Aventura, «la sintonía, la esperanza y la alegría de los jóvenes era enorme. Y el encuentro con el Santo Padre en la Vigilia ha sido muy hermoso y ha abierto para los jóvenes cauces para su vivencia de la fe y su compromiso con la Iglesia. No digamos ya la impresionante y magnífica expresión de fe que fue la Eucaristía de Corpus en la plaza de Cibeles con más de un millón de personas, el encuentro en el Madrid Arena, en el Bernabéu… experiencias excepcionales que nos dejan claro que somos testigos de la fe y que tenemos que hacer que esa fe resuene, transformando la sociedad»
Fiesta multitudinaria en el Santiago Bernabeu
Más de 70.000 personas, entre ellas nuestro Obispo, representando a la Diócesis de Ourense, además de otros ourensanos que permanecían todavía el lunes 8 de junio en Madrid, llenaron el Santiago Bernabéu. Tras distintas actuaciones musicales para ir ambientando antes de la llegada del Pontífice, el papa León XIV quedará para el recuerdo de las grandes entradas pontificias con un estallido sobrecogedor a su llegada.
El cardenal José Cobo ha dado la bienvenida a León XIV en nombre de todos los presentes: «Santo Padre, unidos a la Iglesia universal, no queremos dejar de cantar, pero sí aprender a cantar juntos; no encerrarnos en nuestra propia voz, sino abrirnos a la fraternidad para que el Espíritu Santo componga un canto mayor que nos supera. Queremos ser un coro eclesial tan humilde y atento que se puedan oír hasta las voces más frágiles y lejanas».
En su intervención en este gran evento eclesial, el papa León XIV se ha querido sumar a la metáfora musical que ha impregnado la tarde a lo largo de su discurso: «El canto muestra cómo los números, los datos y los hechos no son suficientes para generar comunidad: nuestro corazón necesita cantar, es decir, interpretar los acontecimientos y las situaciones celebrando con los demás el sentido que irradian. Para la Iglesia, esto ocurre de manera singular en la liturgia, el gran Memorial de la historia que nos ha salvado. Vuestra alegría será contagiosa si, de ser una emoción pasajera, se convierte en un modo estable de ser, en un sentimiento profundo que renueva a las personas, a los grupos y a la comunidad diocesana. No es casualidad que los apóstoles, en sus escritos, a menudo inviten a las iglesias a la alegría, recomendándola casi como un mandamiento».
Llegada a Barcelona
El Papa llegaba este martes a Barcelona con un llamamiento: «Sed profetas de unidad y acogida, de concordia y de paz», continuando así un viaje apostólico que podemos seguir al minuto en el siguiente enlace:


