La solemne celebración de clausura del Año Jubilar 2025, presidida por el Sr. Obispo y concelebrada por más de medio cententar de sacerdotes, reunió a cientos de fieles de toda la Diócesis en la Catedral para vivir juntos el culmen de un evento eclesial que nos ha llevado, a lo largo del último año, a peregrinar a Roma en distintas ocasiones con motivo del Jubileo.
A partir de las once de la mañana comenzaban a llegar los fieles a la Catedral, pudiendo participar en el sacramento de la confesión además de contar con un espacio de reflexión con testimonios vinculados a la acción social de la Iglesia, de manera particular en relación con la labor en favor de las personas víctimas de trata, dado que fue el proyecto social principal elegido para este año Jubilar de la Esperanza.
La Celebración Eucarística comenzaba a las doce de la mañana, contando con la participación de la Real Banda de Gaitas de Ourense, que acompañó la procesión solemne por las naves de la Catedral con el Cristo de los Desamparados hasta el Pórtico del Paraíso, donde tuvo lugar el rito de renovación de las promesas bautismales.
El Sr. Obispo destacó la importancia de continuar viviendo el año nuevo que comenzaremos en unos días desde esa perspectiva de esperanza que fue el lema y centro del Año Jubilar, un evento eclesial de singular importancia que la Iglesia celebar cada veinticinco años. Recordaba Monseñor Lemos Montanet el compromiso que emana de este Jubileo y que se traduce en una mayor implicación con los excluídos, las personas que sufren, los enfermos, los privados de libertad y las personas en situación de vulnerabilidad. La colecta realizada durante la misa se destinó íntegramente a proyectos de Cáritas para la atención a víctimas de la trata.







