Tras haber asistido con devoción a la bendición «Urbi et Orbi» de ayer, Domingo de Pascua, nos sorprendió dolorosamente a primera hora de esta mañana la noticia del fallecimiento del Santo Padre. La persona y el magisterio del Papa Francisco ha iluminado, a lo largo de estos doce años, el ejercicio de mi ministerio pastoral y la vida de toda la iglesia diocesana, de cuyo pesar hoy me hago eco. De manera especial quisiera destacar que ha sido el papa Francisco, en su exhortación Evangelii gaudium, el que ha suscitado la necesidad de promover un Sínodo diocesano en la Diócesis de Ourense, celebrado entre los años 2016 y 2021. Este ha sido un acontecimiento de gracia y de comunión que se debe a la doctrina emanada por el Santo Padre en torno a la sinodalidad en la Iglesia.
Aunque no es hoy el momento para ello y nos falta la perspectiva necesaria para emitir un juicio objetivo sobre su Pontificado, el Papa Francisco era para mucha gente, creyentes y no creyentes, la voz de la conciencia de la humanidad que clamaba siempre por la paz y la concordia, por la defensa de los migrantes y las personas vulnerables, buscando siempre el entendimiento y la construcción de puentes en lugar de muros. El Señor, en su Divina Misericordia, le ha llamado a la eternidad precisamente en el primer día de la Octava de Pascua; encuentro en este hecho un signo del amor providencial de Dios hacia el Papa Francisco.
Ruego a todos los fieles que, como peregrinos de la fe, viven en esta Iglesia en Ourense, que tengan presente en sus oraciones al Santo Padre. Tan pronto como nos sea posible se comunicará el día y la hora en que celebraremos una misa funeral por el papa Francisco en la Catedral de San Martiño de Ourense.
J. Leonardo Lemos Montanet
Obispo de Ourense

Se ofrecen, a continuación, una serie de orientaciones con motivo del fallecimiento del Santo Padre y para el periodo de Sede Vacante, para los sacerdotes, miembros de la Vida Consagrada y fieles laicos de la Diócesis de Ourense.
ORIENTACIONES DURANTE EL PERIODO DE SEDE VACANTE
El fallecimiento del papa Francisco nos causa tristeza y consternación, y nos deja un cierto sentimiento de orfandad. No obstante, nuestra fe y esperanza nos animan a alzar la mirada. Como hijos de Dios dentro de Iglesia es de caridad y de justicia que recemos por aquel que ha sido durante estos años nuestro Padre común. Por eso, os ofrezco a continuación unas orientaciones que pueden ayudar a la comunidad diocesana a vivir con sentido de comunión eclesial y oración este tiempo de espera en la Iglesia.
Noticia de la muerte y misas exequiales
- Campanas en señal de luto. Una vez conocida la noticia del fallecimiento del Santo Padre, es conveniente que, en las catedrales, parroquias y otras iglesias de nuestra Diócesis, se toquen las campanas en señal de luto, especialmente el mismo día del fallecimiento y el día de las exequias.
- Celebraciones cotidianas de la Eucaristía y actos piadosos. En los días anteriores a la celebración de Misa exequial en Roma, se puede pedir por el eterno descanso en las celebraciones de la Misa cotidiana de este tiempo de la Octava de Pascua por el Papa difunto en el memento correspondiente, y añadir intenciones por él en la oración de los fieles. También se pueden organizar actos de devoción y piedad, como el rezo del Santo Rosario u otros que parezcan adecuados.
- Omisión del nombre del papa en la Liturgia. En la Plegaria eucarística, se omite la fórmula habitual «con tu servidor el Papa Francisco», ya que la Sede está vacante. Se pasa directamente a nombrar al obispo diocesano.
- Misa funeral por el papa difunto. La misa funeral por el Santo Padre no se ha de celebrar antes de las exequias celebradas en la basílica de San Pedro en Roma. Una vez celebradas éstas, durante el período llamado de novendiales, se organizará un funeral de carácter diocesano en la Iglesia Catedral, que se comunicará oportunamente al clero y a los demás fieles y las parroquias y otras comunidades cristianas podrán hacerlo también una vez que se haya celebrado el funeral diocesano.
- Formularios para utilizar en la misa exequial. Para esta celebración se podrá utilizar uno de los tres formularios «por el papa» contenidos en las misas exequiales (Misal Romano, pp. 1118-1120), utilizando las lecturas adecuadas y el color morado, siempre que la celebración de la misa exequial no esté impedida por el día litúrgico. El día de las exequias del Santo Padre difunto en Roma puede celebrarse el Oficio de Difuntos de la Liturgia de las Horas.