El pasado domingo, 20 de octubre, el Papa Francisco canonizó en Roma al grupo de los conocidos como «mártires de Damasco». Entre ellos se encuentra el nuevo santo ourensano, San Juan Jacobo Fernández, cuya imagen, renovada y cambiada de lugar, está a la veneración de todos en la capilla de la Conversión de San Pablo en la Catedral de Ourense. Con él, también la imagen del Beato Sebastián Aparicio estará más visible para acudir a su intercesión e imitar a estos ejemplos de seguimiento de Cristo.