En la mañana del viernes 19 de julio se presentaba en la iglesia de Santo Estevo de Ribas de Sil la restauración de los relicarios de los obispos y el mecanismo realizado para poder moverlos de manera que puedan verse las pinturas murales descubiertas detrás de los mismos cuando fueron temporalmente retirados para su restauración.
Con el fin de que los relicarios pudiesen convivir las dos obras descubiertas, se buscó un sistema de brazo móvil, que ha sido posible gracias a la financiación de la Fundación Iberdrola, con el que éstos se pueden deslizar hacia un lado y así poder disfrutar del ciclo de pintura mural de los laterales de la cabecera de la iglesia.
Este sistema se realizó también en la catedral de Salamanca y ese mismo equipo, formado por el ingeniero Alfredo Díaz de la empresa EtisRoc, y el arquitecto Fernando de Bonrostro, diseñó estos dos mecanismos.
Los relicarios, restaurados por el Centro de Restauración San Martín, con la financiación de la parroquia y de Paradores, son del año 1595, obra de Juan de Angés al igual que el retablo mayor. Las pinturas murales descubiertas, del siglo XV y XVI, fueron restauradas también por el Centro de Restauración San Martín, con la financiación de la Diócesis de Ourense.