El jueves 28 de marzo de 2024 falleció el Rvdo. Sr. D. José Víctor Bernárdez Rodríguez, párroco de San Miguel de Armeses, Santa María de Freás de Maside, San Cibrao de Lás, San Xoán de Ourantes, San Xoán de Piñeiro de Maside, Santa María de Punxín, San Mamede de Rañestres y Santa Comba de Treboedo.

D. Víctor nació en Razamonde en mayo de 1981. Fue ordenado presbítero el 16 de junio de 2007 en Ourense y su primer destino fue como Formador en el Seminario Menor de Ourense. Después de esa etapa que duró 5 años, se encargó de la mayoría de las parroquias que tenía en la actualidad.

Semblanza, por Luis Cachaldora, párroco de Cea.

Al escribir estas letras me venían al corazón dos pensamientos encontrados: el primero, un desafío; el segundo, un sentimiento. Desafío porque no es fácil hablar de la vida y ministerio de un sacerdote, y en este caso mucho menos, cuando ha de hacerse sobre alguien tan querido como nuestro Víctor. Sentimiento porque me llena de orgullo recordar a un amigo, a un sacerdote bueno y ejemplar, a un colega con quien he tenido el privilegio de compartir grandes momentos de fraternidad, tanto en lo personal como en la vida pastoral. Este mismo miércoles participábamos, junto a otros muchos compañeros sacerdotes (en la foto), en la Misa Crismal de la Catedral presidida por nuestro Obispo para, al finalizar, cenar juntos y despedirnos luego hasta el día siguiente con un abrazo, el último.

Víctor se sentía orgulloso de ser sacerdote de Jesucristo y así lo manifestó siempre tanto en sus parroquias como en su tarea docente y acompañante espiritual en el colegio del Santo Ángel, junto a sus queridas Religiosas Calasancias. Se hacía notar la fuerza tan especial que ponía siempre en sus palabras y consejos. Eso nunca pasó desapercibido para toda la gente que le rodeaba. Al enterarse de su repentino fallecimiento, un feligrés suyo me dijo estas palabras: «nunca olvidaré a D. Víctor por todo que aportó a mí vida: alegría, amabilidad, cuidado y amor». Ciertamente Víctor tenía carisma. Dios le otorgó magníficas cualidades que él, humildemente, supo cultivar, no sin esfuerzo, pero de forma inteligente, con simpatía, don de gentes, con una capacidad enorme para conectar con las personas para llevarlas a Dios, siguiendo a Jesús y al Evangelio.

Víctor sabía querer y se hacía querer.

Su primer destino, todavía como diácono, fue el Seminario Menor de la Inmaculado, lugar en el que permaneció seis años infundiendo a los chavales su espíritu juvenil y recibiendo de ellos fuerza y energía para seguir siempre adelante. Años después fue enviado al arciprestazgo de Carballiño, como párroco encargado de ocho parroquias, que hasta el día de ayer pastoreó con gran celo y donde se entregó con esmero, recibiendo el cariño de toda su gente. Al mismo tiempo, desde hace algunos años, formaba parte de la comunidad educativa del colegio Santo Ángel de Ourense, lugar en el que se encontraba feliz y realizado como sacerdote y como docente de la asignatura de religión, donde, y así me consta, tanto sus compañeros como sus alumnos lo adoraban.

Querido Víctor… Vitín como cariñosamente solíamos llamarte, desde el cielo junto a tu madre, a la que tanto querías, no dejes de bendecirnos y regalarnos aquella sonrisa tuya que nunca olvidaremos, pues si algo hemos aprendido de ti es: SERVIR A DIOS Y A LOS HERMANOS CON ALEGRÍA.
Descansa en Paz D. Víctor, sacerdote, amigo y constructor del Reino.

 

El funeral por su eterno descanso se celebrará el lunes 1 de abril, con la conducción a las 11:30 h. desde el velatorio, hasta el templo parroquial de la Veracruz de O Carballiño. Posteriormente, sus restos serán inhumados en el panteón familiar del cementerio de Razamonde – Cenlle.

El velatorio se encuentra situado, a partir del sábado 30 a las 12 del mediodía, en el Tanatorio Veracruz (parque empresarial de O Carballiño).