Con el lema «Arriesgan su vida por el Evangelio» la Iglesia celebra el domingo 3 de marzo el Día de Hispanoamérica. Una jornada para recordar especialmente a los sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, españoles que han salido de sus diócesis de origen para colaborar con la Iglesia católica en Latinoamérica.

Una jornada para:

– Agradecer la inmensa labor realizada por tantos misioneros.

– Orar por la Iglesia Latinoamericana, que ya está dando sus frutos.

– Recordar algunos testimonios de personas que han arriesgado, y entregado su vida por el Evangelio.

Recordamos hoy a San Óscar Romero. Un hombre que amaba a Dios y a su pueblo. A través de un proceso de purificación y conversión, descubrió que el amor de Jesús hay que ofrecerlo más allá de la zona de confort, arriesgando la vida, y nos decía:

Qué cosa más horrorosa haber vivido bien cómodo, sin ningún sufrimiento, no metiéndose en problemas, bien tranquilo, bien instalado, bien relacionado políticamente, económicamente, socialmente […]. Pero el que por amor a mí se desinstale y acompañe al pueblo y vaya en el sufrimiento del pobre y se encame y sienta suyo el dolor, el atropello… este ganará su vida, porque mi Padre lo premiará”.

Las palabras de Romero no eran meramente informativas, no hablaba en teoría, por el contrario, nuestro querido santo hablaba desde el Evangelio hecho vida.