El último día del año, junto a su condiscípulo Manuel Gómez, el Señor llamó a la eternidad al querido sacerdote de nuestra diócesis D. Teófilo Conde Miranda. Le pusieron sus padres el nombre de “amigo de Dios” y trató de serlo y de hacer amigos de Dios en los lugares donde la Iglesia, a lo largo de su dilatado ministerio sacerdotal, le fue colocando; no en vano, había cumplido el pasado 20 de diciembre 65 años de ordenación sacerdotal. Tras esta, después de pasar por el Convictorio, que este curso, el más numeroso de la diócesis estrenó, estuvo en Alais algunos años, pasando luego por la Xironda y más tiempo en Santa Baia de Vences, impulsando la construcción de la Iglesia de San Mamede de Estevesiños, parroquia limítrofe a la anterior en el valle de Verín. Siendo de familia sacerdotal (su madre había tenido un tío sacerdote en Sandiás) fue trasladado a la parroquia de Santa Eulalia de Esgos, haciendo equipo sacerdotal con D. José Ramón Iglesias (q.e.d.), que había sido su padrino de altar, sucediéndole como párroco y permaneciendo hasta hace pocos años en algunas parroquias cercanas hasta que la salud le impidió poder conducir su automóvil desde la Casa Sacerdotal, a donde a principios de la década de 2000 se había traslado a vivir. Aunque dejó el oficio de párroco de buena gana, por su mermada movilidad, se siguió entregando al servicio de la Iglesia en la parroquia de Santa Eufemia La Real del Centro, donde siguió ejerciendo su ministerio por más de veinte años, siendo durante mucho tiempo el que abría el templo a las 7:30 de la mañana y celebraba la Misa de las 8:00, prolongándose durante bastante parte de la mañana su estancia en la iglesia atendiendo a los penitentes que se acercaban a este lugar para recibir el perdón y el consuelo de Dios. Madrugador, trabajador, en su tiempo  predicador de misiones populares, con buena voz y mejor oído, fue D. Teófilo, además, un gran cocinero, del que echaron mano otros sacerdotes cuando les hacía falta, y un adelantado en la comprensión de las nuevas tecnologías desde los años 60, utilizándolas para el servicio pastoral (preparaba la homilía escrita diaria) y estando siempre dispuesto a ayudar a sus compañeros en esta labor. Hizo el Camino de Santiago varias veces, por distintas rutas, manteniendo el contacto y el afecto con los que, en plan peregrino, se unieron a él como guía en esas ocasiones. Heredando de su padre, oriundo de un pueblo cercano al Santuario de los Milagros, la ferviente devoción a la Virgen, le concedió el Señor predicar y cantar loores de Nuestra Señora hasta hace pocos días en que su salud se quebrantó. Preparado para el encuentro con el Señor con los medios de salvación y consciente de estar viviendo sus últimos días en este mundo, sin miedo y con esperanza, pasó a la eternidad. Descanse en paz y que el Señor le conceda vivir en plenitud lo que creyó, predicó, cantó y esperó en la tierra.

El funeral se celebrará el martes 2 de enero de 2024, con la conducción a las 15:45 horas a la iglesia parroquial de Santa Eufemia la Real del Centro. A continuación, será conducido al cementerio San Román de Sobradelo (Xunqueira de Ambía).

El velatorio se encuentra en la Casa Sacerdotal «San Juan de Ávila».